
La primera vez que llegué a ese pequeño pueblo en las montañas hace ya mucho tiempo, quedé embriagada con su magia, de ese lugar dónde existen todos los tonos azules posibles, dónde parece que el tiempo se ha quedado parado y su gente sigue viviendo en ese mundo congelado donde los años no pasan.
Fué toda una fuente de inspiración para mí y me prometí que volvería a ese lugar a hacer fotos con una pareja de novios… y como siempre el Universo te lleva donde tienes que estar, se encarga de ir uniendo los puntos sin que puedas escaparte de lo que te tiene preparado.
Cuando conocí a Vinicius Matos en Barcelona, le hablé de ese lugar, le dije que queria volver algún día, que me había quedado enamorada de su energía y que me encantaría volver…Le enseñe fotos de Chaouen y al poco tiempo recibí un email diciendo.” I wont die without photographing a bride in this place. Help me!!!! “ Y eso es todo lo que yo necesitaba, que alguien me animara, sin pensarlo dos veces le dije…Lets Do it!!!
Y allí que nos fuimos. Las fechas no eran las más apropiadas, entre los 40º del mes de agosto y el Ramadam, no nos lo pusieron fácil, pero las ganas eran superiores a todas las dificultades. Volver al Paraiso Azul.
Me sentia en un estado de trance ante todo lo que iba ocurriendo a mi alrededor, ver cómo el caracter de la gente se volvia mas irrascible al estar todo el día sin poder beber, comer, fumar… Hubo incluso un momento en el que nos vimos envueltos en un conflicto, una discusión en medio de la calle con gritos y sillas volando y rompiendose contra las puertas…no me dejaron quedarme a hacer fotos, pero mi adrenalina se disparó y di gracias de nuevo al cielo por haber encontrado en mi vida lo que más amo, lo que soy feliz haciendo, estaba viendo el peligro con mis ojos y mi instito sólo queria acercarse para poder fotografiar sus caras, su enfado, su frustación…No fear at all.
Reafirmo mi idea de que viajar con fotografos es mucho más facil, entenderán si te quedas media hora esperando que ese niño salte y te mire de esa manera que quieres, ( especialmente yo que me pierdo con los niños) o que esperes a que la luz sea la adecuada para la toma sin pensar que retrasas al grupo con tu curiosidad. Nuestra mente funciona de manera diferente, nos distraemos con lo que nos va llamando la atención sin darnos cuenta de cómo pasa el tiempo.
Ha sido todo un deleite para los sentidos, el color añil en todas sus tonalidades, pedir platos sin saber que van a servirte para luego sorprenderte con sabores nuevos que intensifican si se puede más la experiencia, perderte por las callejuelas o correr tras los tambores a las 4 de la mañana mientras dan el toque de queda para la ultima comida antes del amanecer, oir otro idioma diferente susurrado cerca de tí sin saber qué hablan, pero sabiendo que poco a poco te vas integrando y comprendiendo que hay un lenguaje universal que no necesita de palabras para comunicarse.
Shukran Vinicius por hacer este viaje posible y volver de nuevo a ese Paraiso Azul. Podeís ver algunas de sus fotografías en Chaouen Aquí
Os dejo con algunas fotos de mi primer viaje, y otras de ésta segunda visita. Mañana colgaré algunas de la sesión con la pareja de novios.
Salam Malecum!!
















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